
Silencio, ausencia de sonido.
Que no haya sonido, no siempre significa que no haya comunicación.
La comunicación existe entre nosotros, sin ser casi necesarias las palabras, porque nos vemos un domingo sí y otro no, cada quince días, en un mismo lugar, con el mismo objetivo, contribuyendo con lo único con lo que podemos contribuir, nuestro ánimo, nuestra presencia, y en definitiva, nuestra voz,….
El silencio, a veces, sirve de pausa reflexiva, para ayudar a valorar un mensaje que se nos quiere transmitir, pero a mí me cuesta mucho entender el silencio y mucho más el mensaje, si son personas a las que no conozco, porque no son las que se sientan cada quince días a mi lado, sino las que se sitúan en frente mía, en el fondo contrario.
El silencio también, puede utilizarse de un modo dramático, pero esto sólo lo hacen los victimistas. Alzar la voz, siempre es mejor que callar. Con el silencio las cosas pueden no quedar demasiado claras, con las palabras los pensamientos son evidentes, y si alguien no lo entiende, con otras palabras siempre puedes volver a explicárselo.
En el Calderón, el silencio, es raro, muy raro. Si a eso le añades que es la disputa de uno de los partidos más importantes de Liga esto es más raro aún, casi increíble, incluso inexplicable. El Barca visita al Atleti, y el estadio está casi en silencio. Raro, muy raro. El Frente Atlético callado. Y es que ellos son así, y, naturalmente, no seré yo quién les disculpe... Se les cruzaría un cable por cualquier gilipollez, y olvidan hasta porque son del Atleti y qué hacen allí a esas horas. Ojo, no os equivoquéis, vosotros sois necesarios si vais a cantar, a animar, a vibrar, como cualquier otro aficionado, pero si vais a montar el silencio, quedaos en vuestra casa, porque vuestra presencia así es estéril, sobrante, sin sentido...
Primeros minutos del encuentro en un murmullo general, sin cánticos, sin ambiente…Un murmullo que queda apagado cuando Ronaldinho, ese jugador que ya no era jugador, hace una chilena y uno vuelve a darse cuenta de cómo es el Atleti, capaz de resucitar, si se lo propone, hasta a Tutankamón. Un golazo que hizo callar hasta al más borracho.
La incipiente desconfianza sobre este equipo y su capacidad volvía a sobrevolar nuestros pensamientos. Pero esta vez, el temor duro poco…
Júbilo. Alegría. Una de las emociones básicas del ser humano, y escasas en el aficionado del Atleti.
Es un estado interior que produce un enorme bienestar, y en el Calderón, últimamente, ni la olíamos. Pero este equipo es así siempre, y, aunque parezca mentira, es una buena señal, enfrentarse al Barca, en el peor momento de la temporada después de un mes de fracasos consecutivos.
En el silencio de esa noche calurosa en Madrid, apareció el Kun, para darnos a costa de él, una fiesta que hace mucho tiempo que no nos dábamos, para disfrutar gracias a él de jugadas que no se le olvidan a uno en toda la semana. Apareció para no irse ya en todo el partido, para insuflarnos esperanza en vena, que tanta falta nos hacia. Lo hizo todo. Probó suerte y marcó, se invento un pase, que si lo da Guti, es el más repetido de la TV en toda la semana, fue objeto de un penalti, y por fin, se inventó un golazo, levantándose del suelo, y rompiendo la cadera a algún defensa que otro, para terminar desnudándose, fruto de su enorme alegría por ese partidazo, que tenía en ese gol, la mejor culminación posible. Por supuesto, la tarjeta de después te queda perdonada, querido.
Parte de la felicidad, de la alegría, del júbilo se debe también al debut de Camacho, una grandísima noticia, porque hoy ya no pensamos tanto en el minado centro del campo del Atleti, porque el sábado vimos a un chaval con 17 años, pero con más ganas, con más voluntad y con más interés que cualquiera de los veteranos paquetes que hemos tenido que ver partido tras partido... Más vale tarde que nunca señor Aguirre, pero hasta un ciego ve que cualquier jugador, puede hacerlo mejor que Cleber Santana. Hay que dar oportunidades a los jóvenes, porque la experiencia es un grado, pero no un seguro de vida
Desasosiego y gozo para mí, para esta afición que necesitaba una victoria así, como agua de Mayo, porque este año sabemos que es posible conseguir el sueño de la Champion, porque calidad no nos falta y cuando el Atleti quiere es capaz de oír mis ruegos, y permitirme escribir una crónica festiva en este blog.
Nuestra historia es así, nuestro equipo es así, capaz de lo mejor y de lo peor, lleno de contradicciones, de contrastes, como el blanco y el negro, la tierra y el agua, el optimismo y la desazón, como el silencio y el júbilo…