
Durante ésta semana, algo me decía que el domingo no iba a ser el gran día, ya que debían de fallar dos equipos para que fueramos campeones, pero después de ver el flojo partido que el Barça hizo contra el Depor, uno nunca pierde la esperanza de que nuestros amigos béticos pudieran echarnos una mano, pero como ya sabemos, ésto no fue así. Una genialidad, y a esperar una semanita.
Qué raro se me puede hacer que el Madrid celebre una liga fuera de su estadio, casi que prefiero que pierdan contra Osasuna y se gane contra el Barça.
¡¡Doble alegría, ganarles y ganar la liga!! Eso si sería humillación, y no un simple paseíllo que dura 30 segundos.
El partido contra el Athletic se presentaba como uno de esos en los que prácticamente sabes que se va a ganar, el equipo se encuentra muy motivado y la afición no deja de animar, por tanto las opciones de perder eran mínimas. Pero nunca se debe perder el respeto al rival y el Atheltic demostró que es un gran equipo. Los dos equipos jugaron de tú a tú y nos brindaron un partidazo enorme.
Me alegro mucho por Saviola, un jugador que parecía haber dicho adiós a ésta temporada y al Madrid y que anoche le enseñó el camino a los jugadores suplentes (Se me viene a la cabeza un nombre como...¿Soldado?) de cómo se debe salir al campo y cómo aprovechar una titularidad. Muy bien.
Otro digno de mención (una vez más) es Casillas. Ésta vez, Iker nos mostró al gato Casillas que estamos acostumbrados y terminó por desesperar al Athletic.
Si en Santander le vimos algo despistado, ante el Athletic hizo un partido perfecto. En cinco minutos, evitó tres veces el empate. Primero voló para sacar junto al larguero un cabezazo envenenado de Etxeberría. Acto seguido, repelió un remate de Garmendia desde fuera del área. Y después, la guinda con una mano providencial en el lanzamiento de penalti de Garmendia. Penalty que no fue, por cierto...
El Athletic se marchó al descanso con la sensación de que Casillas era infranqueable y el Real Madrid se dio cuenta de que tenía que apretar un poco más para dejarse la Liga en bandeja.
A falta de 18 minutos, Schuster movió banquillo y entraron Higuaín y Robben por Raúl y Robinho. El resultado fue demoledor. Guti abrió con un pase perfecto hacia la derecha, Higuaín centró al punto de penalty y Robben empujó a la red. El tercero fue de Higuaín, que se vio solo dentro del área ante Armando y marcó con confianza. Esa que prácticamente le ha dado la espalda durante toda la liga y que últimamente le estrecha la mano.
El partido estaba ganado, y la liga en el bolsillo. Quedan 4 jornadas y no se nos escapa, y para los que piensen lo contrario, ésta vez hago un círculo con los dedos y os dedico: ¡¡Prrrrrt!!
Quizá ésta semana sea una de las más negras vistas desde el lado blaugrana... ¡¡ánimo Manchester!!